Entrevista Raquel Albuquerque: rider de Liberty Skis y Kask of Sweden

publicado en: Kask Of Sweden, Liberty Skis, Slide | 0

Describe brevemente tu pasado como esquiador.

Esquío desde los tres años, soy hija de una profesora de esquí, madre soltera, así que todos los fines de semana me los pasaba en las pistas hasta que mi madre terminaba de trabajar. A los 6 años empecé a hacer snowboard. A los 10, deje de esquiar para dedicarme solo al snowboard. Al año siguiente volví a esquiar para comenzar a competir, donde estuve en el centro de pretecnificación del valle de Aran por 4 años. Posteriormente seguí compitiendo en juveniles, pero ya no tan seriamente, hasta que a los 18 empecé a trabajar como profesora de esquí y a ello me dedico ahora. A partir del 2013 he participado en diversas competiciones de Freeride.

Dónde enmarcarías tu esquí en este momento?

Mi técnica está en su mejor momento y hay una mayor seguridad en ella.

Eres más de park, powder o los dos?

Soy más de powder, aunque me encantaría comenzar a darle al park. Es una asignatura pendiente en mi currículum deportivo.

Cuál es tu spot preferido para esquiar? Algún descenso en especial?

En el Valle de Aran hay una bajada muy conocida, que le denominamos Bagergue, que es el pueblo al que vas a parar desde arriba del telesilla del blanhiblar. Es una bajada que tiene muchas opciones distintas, tubos, canales, arboles. Y ojala no estuviera al alcance de todo el mundo y no fuera tan conocida. Después, en los días de cada día, me encanta hacer una bajada con mis esquís de gigante desde arriba del mirador hasta abajo a 1500.

Descríbenos un día perfecto de esquí para ti.

Para mí un día perfecto de esquí es con nieve recién caída, alrededor de medio metro o más de nieve nueva , temperaturas bajas, con sol, un día entre semana, que no haya casi nadie. En compañía de mis amigos.

Si tuvieras la oportunidad de esquiar en cualquier parte del mundo con cualquier persona, donde irías y con quién?

Deseo ir viajando a distintas partes del mundo a esquiar con mi grupo de amigos, no tengo preferencia por ningún lugar en especial.

Cuéntanos una experiencia de esquí donde las cosas se complicaron en exceso.

No tengo ninguna experiencia complicada en exceso. Siempre son sustos, pero nada que me haya marcado demasiado. Una vez me encontré en un pequeño percal. Fue hace tres inviernos, en una competición de freeride en Tavascan. La dificultad de la bajada era alta, pero no imposible. Pero el material que llevaba no era el adecuado para esa bajada, sobre todo en su inicio, donde la nieve esta helada y la poca nieve suelta que había se iba desprendiendo en pequeñas purgas arrastrando todo a su paso y dificultando los virajes en pendientes de más de 45º. El tema estuvo en que mientras iba bajando no pude ver una piedra que me hizo saltar el esquí que cayó, por un salto que quedaba por debajo de mí, y que en el momento que hicimos el reconocimiento no debía de tener más de dos metros, pero después pude comprobar que era más alto. Una vez mi esquí desapareció, intente llegar hasta una zona donde no estaba la terraza por debajo y poder llegar a la meta esquiando con un solo esquí. Pero la nieve estaba costra y el patín del esquí era tan ancho que no se acababa de agarrar a la nieve, así que intente avanzar clavando la bota a la nieve, pero tardaba tanto que decidieron venir a rescatarme.

El ruido que hacían los esquíes de mi rescatador era espantoso, tanto que creía que se iba a caer el también. Al llegar vio el percal en el que me encontraba y decidió que para salir de allí lo mejor era hacer rapel y eso hicimos. Nos enganchamos a un árbol y fuimos bajando a la terraza de abajo. Donde estaba mi esquí y el bastón de uno de mis amigos. Una vez recuperado todo, bajé donde me esperaban todos los demás participantes y allí me entere que más de la mitad de los corredores habían caído, y no caídas precisamente tontas, sino que fueron hostias espectaculares. Uno tuvo que ser rescatado con helicóptero, porque se había quedado inconsciente. Fue un poco accidentado ese día. Y fue la primera vez que practicaba el rapel con esquíes.

Si no estuvieras esquiando… que estarías haciendo?

Para mí, esta pregunta es la más difícil. Ya que siempre he esquiado y al haber nacido y vivido toda mi vida en el Valle de Aran, donde uno no tiene tantas oportunidades de probar cosas nuevas a diferencia de la ciudad, el esquí es de las mejores opciones que un niño puede encontrar. Lo que tengo seguro es que seguiría siendo deportista, ¿de qué? No estoy segura. Pero el deporte no es mi única pasión, tengo mi parte creativa, la cual consiste en diseñar ropa, y ahora estoy comenzando a producirla yo misma. Podría decir que el esquí es lo único que he tenido claro y constante en mi vida.

¿Quién o qué te inspira para hacer lo que haces?

Seguramente el que se me dé bien y forme parte de mí ya es bastante inspiración, pero lo que ha provocado que vuelva a emocionarme tanto el esquiar es el ser profesora y transmitir mi pasión a los demás, sobre todo a los niños que suelen ser los más agradecidos. Y el encontrar un grupo de amigos que les encante y sean unos apasionados del esquí y hagan que cada día tenga ganas de subir a deslizarnos por cualquier sitio.

Quién es tu esquiador favorito en este momento?

Para esto siempre he sido un poco rara. Nunca he tenido un ídolo. Pero lo que sí que tengo son personas cercanas a mí que pienso de ellos que son increíbles y fascinantes. Uno de ellos es nuestro gran amigo ya fallecido hace más de un año, Jordi Tenas. Luego está Adriá Millán, a quien conozco desde muy pequeña y a Txema Trull… personas que sienten verdadera pasión por el esquí, que cada vez que los ves bajar, no puedes apartar los ojos, del don que tienen y de las barbaridades que hacen. Me hacen tener ganas de mejorar y aprender más e intentar llegar a lograr cosas que ellos hacen y poder compartir momentos con ellos.

 A 5 años vista, como piensas que va a evolucionar el esquí?

Los cambios tanto en la forma de esquiar como en los logros hechos con ellos son tantos, que me puedo imaginar cualquier cosa, cada vez los límites de lo que uno puede hacer se van alejando, siendo capaces de cualquier locura. Los chicos que están empezando tanto en el snow park como en el freeride, ya comienzan a sobrepasar a sus maestros, logrando lo que a ellos les costó años, ellos lo hacen en meses o días. Así que a saber… pero tengo ganas de verlo.

Tienes alguna vivencia que quieras compartir?

Son muchas las vivencias que me gustaría compartir. He pasado más tiempo esquiando que tremendos como días inolvidables con un montón de risas. La última experiencia que me persigue y que me ha dejado un poco tocada, a pesar que no fue tampoco la gran cosa, fue que me pillo una avalancha. Esta nublado, acabábamos de hacer esa misma bajada, ya llevábamos tres. A esas alturas de la mañana no creíamos que pudiera pasar nada, pero ya se sabe, en la montaña no hay que confiarse. La cosa fue que me paré un momento a descansar, apartada de la línea de mis amigos para que no me cayera nada ni ellos se me llevaran por delante, así que menos aún me imagine que vendría de una cornisa mucho más alta y caería como un tejado encima de mí. Yo, para ese año, estaba haciendo el nivel 2 de profesora de esquí y una de las últimas asignaturas que dimos fue la de seguridad en la montaña, hablando del tema arvas y aludes. Así que cuando me vi dentro de una me vinieron a la memoria todo lo que habíamos dado en clase. A pesar de estar asustadísima, sabía que tenía que salir de allí por mí misma. No es que no confiara en que me sacarían de allí, es que mi mente se negaba a pasar por el horror de estar enterrada bajo nieve. Estuve dando alrededor de 7 u o 8 volteretas, procurando mantenerme de cara a la luz. Con los pies adelante el máximo rato posible. Todo el tiempo sin respirar. Cuando la alud perdió fuerza, yo estaba con los pies por delante y mirando a la luz así que clave los pies y salí como una seta de la nieve. Donde tuve que hacerme a la idea de lo que había sucedido, cogiendo aire y tranquilizándome. Perdí los dos palos, los dos esquís y mis queridas gafas kask verdes. Que ya tenía antes de ser esponsorizada.

Cuáles son tus planes para el futuro en el mundo del esquí? Alguna meta concreta para este año?

Mi futuro lo veo muy lejano, de momento, lo único claro que tengo es que quiero viajar por el mundo a partir del esquí, yéndome a distintas estaciones de esquí del mundo a trabajar. Así conocer nuevos lugares y personas de las que aprender miles de cosas. Aunque no lo tenga muy claro, al estar haciendo el nivel 3 de esquí, sé que seguiré por el camino de la docencia. Los planes de este año, es seguir grabando con las chicas de Photofloc y mi grupito de amigas la segunda parte de “Two Faces”, de la que estamos muy orgullosas. Estoy tan motivada con este proyecto que espero que las nuevas tomas sean más espectaculares. Estoy bastante concentrada en eso y poder superarme a mí misma. Y si surge, hacer alguna que otra carrera de freeride.

Que productos son los que más te gustan de Liberty y Kask.

De liberty he tenido el placer de probar los variant de 97 de patín y los doble hélix. Me han sorprendido y gustado muchísimo los dos. Luego en lo que se refiere a kask, yo ya iba normalmente vestida entera de kask así que cuando me entere que me iban a dar térmicas y gafas, me sentí feliz de la vida.

 Saludos, recuerdos y agradecimientos.

Quiero agradecerle a mi madre que me enseñara a esquiar y creyera en mí desde pequeña. Y sobre todo, que aguantara todos mis caprichos referentes a la nieve. A mi grupito de amigos, que me enseñaron un nuevo aspecto del esquí, el freeride, y han logrado que vuelva a emocionarme y apasionarme el subir cada día a esquiar. Darle las gracias al grupito de chicas por permitirme formar grupo con ellas, crear el proyecto “Two Faces” y tener ganas de hacer muchas más cosas. Y gracias a la tienda de “The Secret Spot” por recomendarme al representante de Liberty y Kask, para poder formar parte de su equipo de esquiadores. Gracias a todos por creer en mí.

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